ÉSTO PENSAMOS . . .
Todos los días, TODOS aprendemos de manera intencional o no intencional. Aprendemos cosas positivas o cosas negativas que evolucionan o involucionan con el tiempo, pero que al final producen cambios y éstos cambios también pueden ser para bien o para mal desde el prisma que se observe.Aprendemos del contexto, de la vida cotidiana al movernos en el lugar donde vivimos; al asombrarnos por lo presentado en los medios de comunicación y tecnológicos que nos alcanzan a lugares que antes no podíamos imaginar, de los caminos que recorremos diariamente pero con climas distintitos y encuentros diferentes.
Aprendemos de los grupos a los que pertenecemos con sus experiencias, con su discurso crítico o consensuado, con la manera de resolver un problema con una gama de alternativas que muchas veces abren horizontes, aprendemos y aprendemos de la interacción y de las diferencias.
Aprendemos de nosotros mismos, de las necesidades de lo que debemos hacer o de lo que debimos hacer cuando cometimos errores, aprendemos de nuestras certidumbres e incertidumbres, de lo que desmenuzamos o filtramos de acuerdo a lo que percibimos.
Aprendemos de nuestros mentores o asesores lógicamente. La pregunta es: ¿Nos están mostrando el camino para darle sentido a la vida de manera adecuada?
Si esto es aprendizaje… ¿Quién dijo que debemos limitarnos a las aulas? ¿Porqué reducir a un alumno a nivel de una maquina que según el sistema funcionaría con un instructivo llamado programa?
¿Porqué no aprovechar cada actividad, escenario, melodía, o cualquier pretexto que nos rodee para crear estrategias para enseñar, lo útil, lo que no solo nos haga mejores como trabajadores sino como personas?
Estos procesos de aprendizaje no se notan, como se nota la luz parpadeante de una PC cuando procesa información; en nosotros se manifiesta en conductas o comportamientos que se desenvuelven en determinado contexto y que hacen que el individuo pueda sobrevivir en él.
APRENDIENDO DESDE LA PREHISTORIA



